
El alcohol (una droga socialmente aceptada) daría, desde la consideración de los jóvenes, la fuerza y el valor necesario para los primeros encuentros sexuales tan deseados y tan temidos. Entonces, se arma un escenario: la discoteque, como subrogado del altar, el monte o el lugar de exhibición de juegos públicos, en el cual mostrar algún emblema (por ejemplo: la lata de cerveza), permite a traves de un acto -el beber, y su consecuencia, la borrachera- sentirse grandes y pensar que están haciendo cosas de grandes.
La droga mas habitual en la juventud suele ser el porro (hachis o marihuana).Uno de cada cinco chavales de entre 14 y 18 años fuma porros de forma habitual. Más preocupante es el caso de los adolescentes que fuman a diario: un 3,2% (el porcentaje aumenta con la edad y se sitúa en un 7,2% para los alumnos de 18 años). Algunos lo hacen fuera del centro, por la mañana o durante al recreo. ¿Y dentro? Aunque las consecuencias son graves (días de expulsión), sucede. Dos alumnas de un instituto público madrileño resoplan ante la pregunta: "Claro que se fuma también dentro. En el patio tras un muro, en el baño. Los jefes de estudio miran un poco, tiramos las colillas y punto. Es imposible controlarlo"